(...) No puedo elegir, me quedo aquí,
entre olas verdes y montañas azules

(Kirmen Uribe)

lunes, 10 de mayo de 2010

Ante la duda...


Ante la duda , tiendo a complicarme la vida. Si tengo que elegir entre varias opciones, en un primer momento me quedo con la más cuerda, la más razonable. Esto me dura muy poco. Enseguida empiezo a pensar en las otras y generalmente me llaman la atención las opciones más difíciles, las que en un principio me hacen decir. "esto, ni harta de vino"...pero luego vienen los "por qués", y lo que es peor, los "¿y por qué no?", y como encuentre algunas respuestas que me convenzan o que me estimulen, la primera opción, la razonable, me parece demasiado aburrida, la descarto. Y la opción del "¿Por qué no?" empieza a hacer su trabajo de guerrillas en mi cabeza. Y no me da tregua. Y como vea un rayito de luz que la pueda convertir en algo factible, no es que me lance a por ella, es que se me iluminan los ojos, y es cuando empiezan las "visiones", y una vez que lo he visto, ya está archivado, ya existe y ya es realizable.

Me pasa en el trabajo, pero también en mi vida personal. Un ejemplo: En la montaña siempre suele haber diferentes alternativas para llegar a algún sitio, y la tendencia, hasta ahora siempre ha sido: "por la ruta más complicada"...¿por qué? Porque se puede hacer...y si se puede hacer, ¿Por qué no hacerlo?...Pues así con todo.

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