(...) No puedo elegir, me quedo aquí,
entre olas verdes y montañas azules

(Kirmen Uribe)

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jueves, 5 de agosto de 2010

Encierros



Mañana es el último encierro de las Fiestas de Estella. Este año sólo he estado en dos de ellos. Es una de las cosas que más me gusta de las fiestas. Implica pegarse un madrugón en unos días en los que el cuerpo pide dormir más, o aguantar el trasnoche hasta el amanecer, concretamente hasta las ocho que es la hora del caldo. Yo me inclino más por la primera opción que una ya no tiene el cuerpo para la segunda.
Un encierro dura unos cuatro minutos. Si la manada va junta, son segundos lo que tarda en pasar por el sitio en el que normalmerte llevas más de un cuato de hora subiendo a la barrera, bajando, volviendo a subir, que la verdad es que es un pelín incómoda y además tiene unas astillas que tienden a clavarse con una facilidad pasmosa, y para eso te pegas el madrugón, y para pasar fresquete, que las mañanas por allí son frías.
Pero me encanta verlos, y escucharlos. El encierro tiene un sonido carácterístico, una secuencia que sigue siempre el mismo ritual: Un cohete, que hace que los echaos p´alante que luego no lo son tanto, salten a refugiarse detrás de la barrera, luego el murmullo de la gente y los silvidos que van creciendo en intensidad hasta que en cuestión de segundos se escuchan los cencerros y todo pasa demasiado deprisa. Los murmullos se van alejando y los cencerros también. A los pocos minutos de nuevo un cohete indica que la primera vaca ha llegado a la plaza, y otro más informa de que la última ya se ha recogido. En ese momento se puede salir de detrás de la barrera y meterse en el recorrido con toda la tranquilidad del mundo. Hora de ir a desayunar. Nos lo hemos ganado.Es lo que tienen los encierros, que desgastan mucho.


Subiendo a la barrera

viernes, 30 de julio de 2010

Sitios para perderse.

Zona de Piedrafita de Jaca (Valle de Tena)





Si tuviera que elegir una época del año para ir a la montaña dudaría entre dos. El otoño por los colores de las zonas de bosque y el invierno porque tengo que reconocer que me encantan los paisajes invernales, aunque todo es mucho más complicado con nieve o hielo, pero eso también tiene su encanto.

A pesar de eso, el Pirineo es espectacular en cualquier época del año. Cada vez que estoy allí tengo la sensación de vivir en una postal, y no paro de hacer fotos. Pero luego veo las fotos y no hacen justicia. Los sonidos de la montaña, y escuchar el silencio. Eso no se ve en las fotos. Ni el olor a libertad, ni la luz que hace daño a la vista por la intensidad. Siempre pienso que viviendo por allí sería más feliz que una lombriz. Pero siempre hay que volver.
Esta vez me he llevado a los peques. Hemos hecho caminatas facilitas y han disfrutado. El pequeño ha hecho de guia, todo el rato yendo de primero y buscando balizas, con el mapa en la mano, interpretandolo a su manera, muy atento a todo para que no nos perdiéramos.
En Estella estamos rodeados de montañas. Nada que ver con el Pirineo, es cierto, pero de todos modos es un lugar que aunque conozco nunca me cansa. Me sigue llamando la atención la cantidad de actividad social y cultural que hay esta ciudad que no tendrá más de 15.000 habitantes. Se respira arte y cultura por todos los rincones. También podría vivir aquí siendo más feliz que una lombriz.
La sierra de Urbasa, que queríamos subir ayer, estuvo todo el día cubierta por unos nubarrones negros que se veían desde Estella, así que "montañeamos" por los alrededores, subiendo a Zalatambor, que en su día fué un castillo construido en la zona más alta de la ciudad. Es impresionante la vista que hay desde arriba: Los cortados de la sierra, la ciudad encajonada entre montañas y los barrios alrededor de cada una de las tres parroquias principales. La misma división que ya existía en la Estella Medieval.
Los peregrinos inundan las calles, y se sorprenden, igual que me sorprendo yo, de la belleza y de la cantidad de rincones en los que perderse.

Santo Sepulcro de Estella

jueves, 29 de julio de 2010

Irrintzi

Hoy he estado en Irrintzi,mi librería de Estella. Es un placer volver y charlar un ratillo con el librero que siempre que me ha recomendado algo ha acertado.
Hoy me he llevado la primera novela de Kirmen Uribe, un reconocido poeta vasco que escribe normalmente en euskera. Bilbao-New York-Bilbao se titula. Ya lo he empezado. Se nota que es un poeta el que escribe, por las imágenes, por la cantidad de cosas que dice con pocas frases, y con frases muy cortas. Me está gustando mucho su prosa.
Kirmen pone una cita de Elias Canetti antes del capítulo uno que me confirma algo a lo que últimamente le estoy dando muchas vueltas...

Di tus cosas más íntimas, dilas, es lo único que importa.
No te avergüences, las públicas están en el periódico.
...........

domingo, 21 de marzo de 2010

Camino de Santiago


Hacer el Camino de Santiago es uno de mis grandes asuntos pendientes, de los que ya hablé hace unos meses. Está colocado el primero de mi lista. No es una lista hecha por orden de importancia o preferencia, pero lo del Camino de Santiago es el primero que me salió sin pensar. Tal vez porque es algo veo muy de cerca. En Estella, que es algo así como mi refugio, mi anclaje con muchas cosas, veo llegar a los peregrinos al albergue de San Pedro de La Rua, o al de San Miguel, o continuar hasta el de Irache, dónde está la famosa fuente del vino. Los veo paseando por la ciudad, descubriendo los rincones maravillosos que yo conozco desde siempre y que no me canso de ver y me encantaría vivir la experiencia que viven ellos.

Lo ideal es hacer el camino entero, pero a corto plazo no veo muy factible disponer de tantos días, así que la opción de ir haciéndolo por etapas de tres o cuatro días puede ser una solución.

Si me cuadran las fechas, igual de aquí a poco tiempo puedo empezar. Y si no me cuadran esta vez, haré que me cuadren más adelante.
Tengo que empezar a tachar cosas de la lista de asuntos pendientes confesables...y también de la de los inconfesables.

En la imagen, el impresionante claustro de San Pedro de La Rua de Estella.

viernes, 3 de julio de 2009

La Rua


En Estella, los peregrinos pasan delante de la puerta de mi casa y no imaginan la curiosidad que despiertan en mí. La envidia que me dan.

Todo el año van llegando a la ciudad en busca de descanso, para continuar hacia Santiago pero ahora en verano cientos de ellos pasan por allí cada día, y yo los observo y me intento imaginar qué motivos han llevado a cada uno de ellos a emprender ese camino.

La calle de La Rúa, dónde está el Albegue de Peregrinos (uno de ellos), y el puesto de la Cruz Roja dónde los atienden, es la calle con más encanto de Estella. Es especial. Es el principio de los días y el final de las noches de los peregrinos.

Las conchas de metal, entre los adoquines, anuncian el camino correcto; Los talleres de artesanos conservan el sabor de las cosas bién hechas y en su interior el tiempo está parado. Carmelo Bonilla, siempre con su txapela negra, explica con toda la paciencia del mundo para qué servía esto o aquello. Me encanta su tienda.El edificio es impresionante: sillares de piedra, portones de madera y dentro un patio que sale al rio Ega. Es uno de los artesanos que sigue haciendo kaikus de fresno.

También hay un Museo Carlista en un palacete, que está a punto de abrirse al público; Está la casa palacio de Fray Diego de Estella, hoy convertida en casa de cultura, que siempre alberga exposiciones interesantes, y que siempre visito también por la belleza de su arquitectura, especialmente el patio.

En un extremo de la calle, el Puente Romano cruza el Ega, y en el otro El Palacio de los Reyes de Navarra y la Iglesia de San Pedro de la Rua despliegan todo su poderío para impresionar a los peregrinos que los contemplan por primera vez... y a los que cada día descubrimos detalles que explican la belleza que te cautiva la primera vez que los ves.

No veo el momento de volver. A Estella y a La Rua.